miércoles 11 de enero de 2012
“MERODEANDO” EN EL ARTÍCULO 98 DEL CÓDIGO DE FALTAS
sábado 24 de diciembre de 2011
Programa de Radio cerrado por vacaciones


Chau, a pesar de nuestros yerros, los esperamos el sábado 3 de marzo venidero. No cometa demasiados excesos mientras tanto, guardeselos para usarlos cuando haga falta.
viernes 4 de noviembre de 2011
Test Zombi XIV
Opción 1.
Opción 2.domingo 16 de octubre de 2011
“Romper los umbrales de la historia”:
salgo con mi cóndor bajo el brazo,
cruzo la calle con una piedra en la mano,
camino con un policía vigilándome el hambre,
busco el oído y el ojo de la noche,
pego carteles, corro por las plazas,
grito con una brasa en la lengua,
pinto las paredes: ¡Que viva “el Che"!
Me dan agua en manguera,
soy el fuego;
me dan relámpago en humo,
soy la tierra;
me abren una herida donde sea,
soy el pueblo;
me persiguen, me encarcelan, me torturan.
Canto mi libertad, muevo adoquines,
rompo maderas y cristales, canto,
voy a la huelga con mi miedo natural y un sorbo
(de café caliente;
vuelo por la ciudad, rasgo el aire,
(rompo las vidreras,
golpeo las páginas de los periódicos,
derribo puertas, venzo máscaras y cachiporras,
traspaso los umbrales de la historia,
¡Soy!
Precisamente de los que buscan “traspasar los umbrales de la historia” quisiera hablar. De esos hombres y mujeres que se entregan de puro solidarios. Este poema de Pedro Shimose me generó la necesidad de hablar de ellos. Entonces vayan dos ejemplos, dos historias que merecen ser contadas...
“El Gallego” Fernandez fue criado en un orfanato de Moreno – Provincia de Buenos Aires – y la vida lo llevó a Zárate, en donde se hizo hombre y buscavidas. Tuvo tres amores, siete hijos que luego lo hicieron abuelo cerca de una docena de veces. Yo lo conocí cuando era chofer de la empresa de colectivos locales, el suyo solía salirse del recorrido si alguien o algo lo requería. Fue obrero de la construcción, remisero, cocinero y finalmente “el dueño” una cuasiparrilla sobre la Ruta 6 en las afueras de Los Cardales - en la que se podía comer un buen asado con o sin plata -. Pero fundamentalmente fue de esos hombres imprescindibles a los que la solidaridad se le escapaba por los poros y lo rebalsaba.
El querido Gallego fue preso como parte de todos esos obreros y estudiantes rebeldes que acompañaron desde diferentes lugares la extraordinaria huelga de Villa Constitución en el año 1975. La derrota de la huelga generó que en el “cordón rojo”, desde Campana hasta San Nicolás, se desatara una represión feroz que fue el anticipo de lo que vendría luego cuando las botas tuvieron vía libre para torturar y asesinar. Fue detenido el 24 de marzo del 75 junto a otros 50 luchadores – en un operativo denominado “víbora roja del Paraná - y durante cuatro años fue un “preso político”. Su grito siempre dispuesto para la defensa de los oprimidos no se ahogó en aquella cárcel de Sierra Chica.
En los 80 fue delegado de los obreros de la UOCRA, reconocido y querido por sus compañeros – los trabajadores de Techint-. El Gallego siempre se destacó por representar la fuerza, la energía y el entusiasmo de un optimista incurable, por su permanente búsqueda del menor resquicio para colar una brasa punzante, que primero arda despacio hasta convertirse en fuego.
Luego con la década Menemista llegó la etapa de reinventarse y resistir; allí desde todos los lugares que le tocó ocupar siempre lo hizo con una enorme dignidad. En los últimos años la pasó fea, en muchos aspectos. Sin recursos, solo y algo gastado debió rebuscárselas para sobrevivir. Lo hizo con la misma natural alegría de siempre. Armó un carrito - al que pretenciosamente todos nosotros le asignábamos la categoría de parrilla - y la llamó La Frontera.
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“La gran frontera” fue lo que cruzó Cota en 1924. Ella era una nena de 12 años que acompañaba a su papá en su costumbre de emprender largos viajes de turismo aventura con el Automovil Club Argentino. Su nombre Ada María, y era la hija mayor de una acomodada familia, los Feigelmuller. Ellos fueron los primeros en emular a San Martín al cruzar la cordillera, pero en auto.
De grande se casó, tuvo tres hijos y se convirtió en una coqueta señora de barrio Flores. Pero resulta que el 15/09/1976 los milicos asesinos secuestraron a Alberto, su hijo menor, y ella dejó la comodidad de su vida para salir a buscarlo.
Esa búsqueda que se convirtió en lucha la hizo renacer, la transformó en otra mujer, en una Madre. Así es que desde los comienzos, allá por el año 77, se puso el pañuelo blanco y salió a exigir ¡Juicio y Castigo a los genocidas!. Cuando ya había pasado los 90 años todavía seguía yendo todos los días a la casa de Las Madres para armar y enriquecer un archivo que permite tener registro de las atrocidades de los milicos. Iba en primera fila a todas las marchas, los
jueves infaltablemente asistía a su lugar, La Plaza para “la ronda”. Ella “la nueva” Cota - la que yo tuve el placer y orgullo de conocer, admirar y amar – hizo suyas las banderas de su hijo y vivió perseguiendo utopías.
Me acuerdo ahora de una imagen que lo dice todo; el 20 de diciembre de 2001 yo estaba preparando uno de mis últimos finales para la facultad y, como suele pasarle a todo estudiante universitario en los días previos a un final, estuve aislado del mundo. Pero ese mediodía, para relajarme mientras comía, prendí el televisor y me encontré con el terrible escenario previo a la renuncia de De la Rúa, y ahí en la plaza en el medio del conflicto y de la represión veo el pequeño cuerpo de Cota soportando gases e intentando mantenerse en pié cuando los cobardes embates de la caballería intentaban sacarlas. Ahí estaban Las Madres de pañuelos blancos, con más arrugas pero con la misma firmeza - como en los 70 seguían siendo símbolo de resistencia - y no iban a abandonar su plaza.
En otra oportunidad los hijos preocupados por su salud no dejaron que se quede en “la marcha de la resistencia”- esa que duraba 24 horas y que eran el símbolo de Las Madres de Plaza de Mayo -. Ella para dejarlos contentos estuvo un rato y dejó que la acompañaran hasta su casa para irse a descansar. Resulta que cuando la dejaron sola se escapó para volverse a la marcha que era su lugar, su lucha y no la iba abandonar por una enfermedad o por las preocupaciones de los hijos.
Cuando muchos se escondían y cuando otros se hacían cómplices, Cota junto a otras con o sin pañuelo pero la misma rebeldía fueron los que mantuvieron el grito contra tanta muerte y desaparición. Pero luego trancendió la búsqueda de su hijo, socializó su maternidad - los 30000 eran sus hijos-, no aceptó indemnizaciones – la vida no se negocia - e hizo propia todas las luchas de “los de abajo”.
Vaya paradoja de la historia se murió en la madrugada del 15 de Septiembre de 2006, ese día se cumplía el 30° aniversario del secuestro de su hijo Alberto, ese día nuestra Cota – la rebelde del pañuelo - hubiese cumplido 30 años.
Estas líneas, quizás arbitrariamente, hablan solo de dos “imprescindibles” - de Cota y “El Gallego” -. Pero en ellos y en sus historias se reflejan las de miles, en fin la de nuestros los pueblos. Para “la historia hegemónica” son peligrosos poetas como Pedro, lo mismo que los pueblos que siguen cantándole a la generosidad y a la vida. Son peligrosos con sus sueños, sus gritos y su alegre rebeldía. En definitiva, y parafraseando a Galeano, son peligrosos los nadies cuando se ponen de pié y se plantan ante los titiriteros de la historia.
sábado 8 de octubre de 2011
ZOMBILONA 015
lunes 3 de octubre de 2011
La florcita amarilla porfía en la Río Tercero expropiada
martes 27 de septiembre de 2011
El asombroso caso de Luciano Pozo:
Ese domingo conocí a Benjamín Sarabia, el venía desde La Florencia en la provincia de Formosa. Ni bien tuvimos la oportunidad nos sentamos a charlar, intentando una entrevista para la radio, pero me fui dando cuenta que necesitaba hablar, contar su historia, descargarse, largar toda la mierda que tuvo que vivir en estos años. Esa necesidad de hablar se entiende desde que uno piensa que se trata de alguien que sufrió castigos, injusticias, destierros pero su historia no aparece en ningún lado y su voz cargada de reclamos se ahoga en el aire caliente de su pequeño pueblo. Necesita que se lo escuche, que se lo entienda, y a pesar de los castigos y las angu
stias tiene esperanza, sostiene sus banderas y no renuncia a su lucha.
Mate caliente para palear el frío característico del més de junio, y mi primer pregunta es...
¿Qué significa esta marcha que empezaron desde tu Fomosa natal y que recorrió pueblos a lo largo más de 1700km?
La primer respuesta es tan categórica, que por suerte me deja mudo para toda la entrevista; “...represento a todo mi pueblo y estamos peleando para que no nos roben la tierra. Pero cuesta mucho, la marcha puede cansar, y más porque se extraña a los seres queridos que se quedaron La Florencia. Mi viejo murió hace unos días y yo no pude estar...”
Después continuó hablando durante casi 30 minutos, que fueron su catarsis, y me permitieron conocer la impunidad con que los poderosos pueden actuar en aquellos lugares perdidos en las profundidades, en donde la justicia para los pobres resulta un privilegio al que nunca acceden. La voz de nuestro interlocutor nos permitió recorrer una historia, que guionada sería una muy buena película tragicómica que podría titularse “La asombrosa historia de Luciano Pozo”.
Primer acto: “El robo”
Jorge Bellsola Ferrer compra las tierras en las que viven Benjamín, y otras 180 familias, desde toda la vida. A estas duras tierras formoseñas las trabajaron sus padres, sus abuelos y sus bisabuelos, que nacieron y murieron en ese paraje. Resulta que el inversor bonaerense las compra en una transacción que parece una actividad económica normal, pero si se observa el precio pagado por la hectarea uno se encuentra con la increíble suma de...”$4”. ¡Si! Escuchó (leyó) bien, por menos de lo que se paga por un litro de nafta o un paquete de cigarrillos este terrateniente compró cada una de las hectareas de las tierras en donde viven, y de la que viven, los habitantes de “La Florencia”.
Segundo acto: “La Ley siempre al servicio de los ricos”
Los nuevos dueños – la familia Bellsola Ferrer, con domicilio legal en la ciudad de Moreno - quieren empezar a recuperar su inversión y para esto pretenden, y exigen, que el estado ejecute el desalojo de su propiedad. Entonces empiezan a mostrar y desplegar cada una de las herramientas legales necesarias para “convencer” a los habitantes de La Florencia.
Inicialmente intentan “explicarles” que debían salirse porque las tierras han sido compradas, y que con los nuevos dueños se venía el progreso – se reconoce que no fueron originales, este argumento fue utilizado para el mismo fin desde tiempo inmemoriables -. Pero en esta oportunidad no se lograron buenos resultados...
Entonces había que pasar a la opción dos; primero mandar sus patotas para intimidar y reprimir. Finalmente, siempre listos para lo que sea necesario, se puede disponer de toda la fuerza de la ley y de las intituciones que garantizan “la defensa de la propiedad privada”. Dicho de otra forma más acorde al recorrido de la historia hay que materializar “el robo” inventándoles causas a los pobladores. Así fue que aquellos que encabezaban la resistencia al desalojo fueron a parar a
la carcel por robo y destrucción de una vivienda que no habían pisado.
Fueron meses de prisión, de torturas psicológicas, de recorrer juzgados para defenderse en una causa armada, de no ser escuchado por los jueces ni por las autoridades. Tanto eran los intereses en juego que casi todos los habitantes de “La Florencia” sufrían persecusiones, amenazas y golpes. Las fuerzas de choques eran encabezadas por la policía formoseña – de larga experiencia en esto de garantizar los robos de las tierras, como buen ejemplo podemos recurrir a los atropellos y represiones que sufrieron los QOM de La Primavera-. Durante aquellos meses de 2008 hubo solo una persona a la que no pudieron encontrar, ni reprimir, ni encarcelar se llamaba Luciano Pozo y tenía pedido de captura librado por el juez de la causa, de apellido Shafer.
Tercer acto: “La dificil captura del rebelde Luciano”
Una patrulla de la policía formoseña del departamento Ingeniero Juarez se acercó al lugar indicado. Van a buscar a Luciano Pozo para llevarlo ante el Juez, y seguramente correrá la misma suerte que las otras 20 personas procesadas, va a terminar en la carcel. Llaman a la puerta de cañas y nada, Luciano no se encuentra, es más en ese lugar parece que no vive nadie. Asé es que se suben al patrullero nuevamente, y deciden investigar un poco para ver si pueden ubicarlo en otro lugar.
Preguntan a los pocos pobladores que cruzan, y nadie sabe donde encontrarlo, nadie les contesta siquiera - resulta razonable pensar que en “La Florencia” la policía no sea bien vista -. Sin demasiadas novedades deciden volver al domicilio del prófugo para revisar mejor y buscar algún dato, alguna pista que les permita resolver el problema. Fuerzan la puerta y se meten en la precaria casa y, confirman que ahí, en ese lugar no vive nadie desde hace mucho tiempo. Con decidia, agotados y con muchas ganas de tirarse a la sombra de esos árboles que se ven atrás de lo que en alguna época fue una pequeña huerta, intentan recorrer los 40 o 50 metros que los separa. Así es que ni bien pasan la pequeña pirca de piedras se encuentran con... ¡Un enorme pozo utilizado como resorvorio natural para contener agua!
¡Sí! Ante ellos se encontraba el prófugo en cuestión, se trataba del pozo del viejo Luciano, un antiguo poblador del paraje.
¡¡¡Decididamente la justicia formoseña entraba en los anales de la historia pidiendo la captura de un pozo!!!
Cuarto Acto: La libertad pero... ¡La lucha continúa!
Luego de 7 meses de encierro Benjamín y los suyos logran la libertad. Primero pudieron dar con un abogado que no se vendió y luego demostraron que la causa estaba armada.
Ahora con más fuerza que nunca están decididos a defender su tierra, y le exigen al gobierno nacional que le otorgue un título de propiedad comunitaria y colectiva a los históricos pobladores de “La Florencia.”
La imágenes de esta película seguramente mostraran la inmensa pobreza de los habitantes del paraje, que en general viven monte adentro en casas de tierra y ramas. En donde el agua potable es un privilegio inaccesible y la única energía eléctrica conocida es la de los rayos de una tormenta veraniega. La vida cotideana es áspera y dura, solo pueden sobrevivir gracias a la agricultura y la ganadería a pequeña escala. En esas mismas imágenes no puede faltar la precaria salita de primeros auxilios para atención médica, ni la falta de medios de transporte – solo algunos pueden tener el privilegio de contar con una moto -.
¡¡¡A ellos que son pobres de toda pobreza les quieren robar la tierra - y con ello su historia -!!!
Si me preguntan por el final de la película, les digo que está abierto. Probablemente tengamos que pensar que las influencias de Jorge Bellsola Ferrer logren torcerle el brazo a los pobladores, y se haga de las tierras. Pero también reconocemos que nuestros pueblos, esos que han sufrido miles de derrotas, también saben que la lucha se pierde cuando se arrian las banderas, cuando los poderosos con todas sus herramientas logran romper los lazos de solidaridad.
miércoles 21 de septiembre de 2011
Decir en los medios de Río Tercero sobre el Código de Faltas
martes 6 de septiembre de 2011
Sobre putas y trabajadoras:
Advertencia:La cultura en tanto se puede convertir en herramienta de control, de regulación de nuestras conductas, esa misma es la que seguramente provocará que muchas de las palabras y tramos de esta columna estén plagados de las denominadas “malas palabras” o “groserías”. Ese mismo concepto de cultura, en el que se incluye al idioma, es el que también me permito interpelar o discutir con la columna. Una forma de proponerlo podría ser atraves de la siguiente pregunta ¿Por qué “puta” es un insulto en tanto que “proxeneta” es solo un sustantivo?
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¡¡¡Puta...!!! ¡¡¡Hijo de Puta...!!! ¡¡¡La puta que te parió...!!! ¡¡¡Negra Puta...!!!
Para nuestras costumbres, en Argentina y casi toda latinoamérica, estas palabras bien pueden provocar que nos agarremos a trompadas con quien nos las dice. Nos representan un insulto, un agravio, palabras imperdonables, nos violentan...
Porque las PUTAS son algo detestable...
Porque ser PUTA es denigrante...
Porque ser Putas nos significa algo bajo...
Porque ser Putas es algo oscuro - y que debe permanecer en la oscuridad- ...
Porque las PUTAS son miserables...
Porque las Putas representan uno de los últimos lugares en la escala social, más bajo no se puede caer...
Porque las Putas son objetos. ¡Sí! Solo son “él objeto” que permite que sacíen sus fantasías sexuales y sus morbos miles de hombres, de machos, de clientes, de padres ejemplares, de exitosos empresarios, repudiables genocidas. Simplemente se trata de tipos que “esconden” una doble moral...
Porque las Putas son “él objeto” de ese gran negocio llamado prostitución, que maneja milllones de pesos. Pero resulta que los dueños del negocio, los que engordan sus bolsillos y sus cuentas bancarias, son los policías, jueces y proxenetas. Mientras que a las putas que ponen el cuerpo solo le corresponden los restos, las migajas de un banquete en el que ellas siempre serán las convidadas de piedra.
Porque las Putas no pueden ser otra cosa que objetos mientras sigan siendo las depositarias de muchas de las miserias de sus clientes y de sus dueños.
Pero las putas se levantan, muestran su enorme dignidad y se pretenden sujetos (¿Estará bien decirles sujetas?) que exigen que las reconozcan como trabajadoras sexuales, y gritan a los cuatro vientos por sus derechos. En los primeros lugares de la dignidad estarán Consuelo García, Ángela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache, y Maud Foster en el prostíbulo “La Catalana” negándose a atender a los represores de “La Patagonia Rebelde” al grito de asesinos. Ellas fueron las vengadoras por tanta sangre obrera, aquel 17 de febrero de 1922 ellas “las putas rebeldes de San Julián” fueron quienes juzgaron a los cobardes asesinos de los peones rurales y con su principal arma – el cuerpo – decidieron el castigo ¡No nos acostamos con asesinos!
También podremos encontrar esa misma dignidad en Sandra Cabrera , esa sanjuanina que vivía y trabajaba en Rosario, con su triple desafío a la moralina e hipocrecía de esta sociedad. Ella como trabajadora sexual, como mujer y como rebelde fue un desafío múltiple, ese que se materializa cuando exige por sus derechos y se organiza con sus compañeras para impulsar la fundación de AMMAR-Rosario (sindicato que nuclea a las trabajadoras sexuales). Denuncia los atropellos de la policía, visibiliza a las que nunca deben salir de la oscuridad, se transforma en la voz de las siempre acalladas. Sandra es un desafío para la doble moral de esta sociedad, representa la rebelión de las putas devenidas en trabajadoras sexuales.
Entonces será necesario que las herramientas del sistema ordenen la situación, pongan las cosas en su lugar y les recuerde a las putas que nunca serán más que... ¡Simples putas!. Entonces siempre a mano estarán los Diego Parvluczik – oficial de “Drogas Peligrosas” de la Policía Federal – con el gatillo fácil para matar a Sandra, para acallarla a los tiros. Luego, para cerrar la tarea, se cuenta con los jueces, y la justicia de los poderosos que permite y garantiza la impunidad, nada de investigar y mucho menos se puede considerar válido el testimonio de más de 20 putas, al fín de cuentas... ¡¡¡Todos los hombres probos saben que las putas tienen “dudosa moral”!!! - así textual se lo puede leer en el expediente de la causa-.
Pero hay detalles e historias “de los de abajo” - esas que nunca se cuenta en los libros – que nos enseñan de solidaridad, y que son la manifestación más importante de la ternura de los pueblos. Para mostrar un buen ejemplo podemos mencionar que la noche que mataron a Sandra, las “trabajadoras sexuales”, esas que desde la dignidad empezaban a salir de la oscuridad, juntaron peso sobre peso para pagarle la sala velatoria. Esas mujeres que transformaron a Sandra en la bandera que las moviliza para exigir por sus derechos son las que hoy cuidan a Macarena que se quedó sin mamá.
Claramente creo desde nuestro lugar como hombres y comunicadores debemos comprometernos para que de una buena vez se las escuche. Tengo la convicción de que es indispensable acompañar la lucha de estas mujeres, trabajadoras sexuales que exigen por sus derechos. Como no me gusta ver como víctima a nadie pero mucho menos a estas mujeres que se rebelan, que se reconocen sujeto, que como dicen ellas “se empoderan” e interpelan a la sociedad por su hipocrecía. Entonces esta columna busca darle espacio a sus voces, para que desde este lugar puedan proclamar...
Yo soy esto... ¡¡¡Soy trabajadora sexual!!!
No pido tu lástima... ¡Exijo que me escuches!
No me trates cómo basura... ¡¡¡Las miserias son tuyas!!!
No quiero más oscuridad... ¡Exijo que me reconozcas!
No quiero a tus policías y a tus jueces... ¡Ellos nos reprimen! ¡Ellos nos oprimen!
Soy mujer ...¡Exijo que me respetes!¡Exijo por mis derechos!
Vendo mi tiempo - y mi sexualidad -. Pero escuchá bien; soy heredera de las “rebeldes de San Julián” y por eso... ¡¡¡Mi dignidad no se compra!!!
César.................................... .



