Río Tercero cuenta, con no menos catorce estaciones de radio de frecuencia modulada. Como en el resto de la Argentina, este fenómeno comunicacional se inició en los noventa del siglo pasado. Ya, en esta época, se han estabilizado en la comunicación social riotercerense compartiendo y compitiendo entre si, y sobre todo con la gran potencia mediatica cordobesa: cadena 3. ¿Quién escucha a las FM locales? La práctica de ecuchar estas radios locales es muy heterogénea y fragmentada – podría reemplazarse estos términos por: plural y diversa -, solo homogenizada cuando cunde la alarma por un escape tóxico desde las empresas quimicas: todos prenden la radio, quizás un locutor o una persona común llamando por teléfono, puede decir la veradad que sirva para salvarse. A modo ilustrativo enumero otras prácticas de escucha sin ánimo totalizador - que supera la intención de este escrito: es muy clásico ver, o mejor escuchar, en obras en construccion, cómo es acompañado el trabajo de lo...
Hace unas semanas, los vecinos del barrio nuevo fueron victimas de las fumigaciones sojeras. Recordemos que una gran parte de los vecinos, comparten sus patios con unas hectáreas de campo donde se esta sembrando soja. El día viernes 19/12, fuimos al barrio a charlar con algunas vecinas, para obtener información sobre lo sucedido. Aquellas personas con las que nos encontramos, nos expresaron su disconformidad por lo sucedido, y principalmente el miedo por el riesgo que corre la salud de ellas y principalmente la de sus hijos e hijas. Al ingresar al patio de Emilse, una de las vecinas afectadas, logramos corroborar que solo un pequeño alambrado, en otros casos nada, los separa del campo que fue fumigado con glifosato. Ella nos decía que su mayor miedo era la salud de su hijo, que tiene que jugar a tan pocos metros de la zona fumigada, aparte los chicos del barrio hicieron una pista de bici, que quedo en el medio de la fumigación porque se encuentra rodeada por la soja. Aparte nos cuenta ...
Solia alegrar mi vida de joven aburrido de pueblito provinciano la amistad de un mozo que si bien era estudiante como yo , él tenía que trabajar para poder ayudar en su casa. y lo hacía en un criadero de pollos, conocido como "peladero el gringo". El establecimiento era propiedad de un inmigrante italiano, un gringo verdadero, tanto que de sus labios solo brotaba un grotesco cocoliche , un lenguaje que mezclaba de forma aleatoria palabras en español y cualquier dialecto italiano de cada caso. Ese entrevero del lenguaje a nosotros nos daba mucha gracia, la otra virtud de dicho empresario de la alimentación, era su proverbial capacidad de ahorro, por no decir que era un gringo tacaño hasta la exageración. Volviendo a mi amigo, el empleado de ese italiano cobijado por la generosa América, recuerdo que cuando me describió el lugar asqueroso donde trabajaba, ese criadero de pollos, dejé automáticamente de comerlos y no los probé por el resto de mis días, solo cuando tengo mucha ha...
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