jueves, 19 de diciembre de 2013

La radio en Río Tercero y el Código de Faltas de la Provincia de Córdoba (Un refrito)

Río Tercero cuenta, con no menos catorce estaciones de radio de frecuencia modulada. Como en el resto de la Argentina, este fenómeno comunicacional se inició en los noventa del siglo pasado. Ya, en esta época, se han estabilizado en la comunicación social riotercerense compartiendo y compitiendo entre si, y sobre todo con la gran potencia mediatica cordobesa: cadena 3.

¿Quién escucha a las FM locales?

La práctica de ecuchar estas radios locales es muy heterogénea  y fragmentada – podría reemplazarse estos términos por: plural y diversa -, solo homogenizada cuando cunde la alarma por un escape tóxico desde las empresas quimicas: todos prenden la radio, quizás un locutor o una persona común llamando por teléfono, puede decir la veradad que sirva para salvarse.
A modo ilustrativo enumero otras prácticas de escucha sin ánimo totalizador - que supera la intención de este escrito: es muy clásico ver, o mejor escuchar, en obras en construccion, cómo es acompañado el trabajo de los obreros con los intencionados chillidos disfónicos del locutor y los compases de la música de cuarteto  de la estación de radio dedicadas a ese estilo (Fm Toro la de mayor audiencia).  Otros oyentes seguros son los “trabajadores del volante”, con sus infaltables anteojos de sol tipo rayban.
También prestan atención a las emisiones radiales locales, esos trabajadres precarizados, propios de la moda del miedo mediático, ejercito de pobres que cuidan las propiedades de los ricos: los guardias de seguridad. Estan tan aburridos que escuchar radio les hacen más cortas sus larguisimas jornadas de trabajo.
Y yendo al meollo de nuestra teoria de la radiofonia de baja potencia local, el principal oyente , el que tiene más “capital de escucha” - si se me permite este abusivo uso de Bourdieu - es la pequeña burguesia: politica, culturosa y económica. Las personas de ese sector social, tienen mas “capital radiofonico”sencillamnte porque la radio se hace por y para ellos, claro, son los que pagan las publicidades. En un sendido limitadamente esructural no hay más que decir.

El Discurso de la Seguridad, como lugar común

De acuerdo a esta estructura determinante, cómo se hace radio en la ciudad, qué se dice, el contenido del discurso radial no puede abstraerse de ese endogenismo social y simbólico, mencionado más arriba.
Es facil entender entonces por qué la palabra dicha desde las efe eme “truchas”, en sintonia con sus hermanos mayores, es casi siempre muy indulgente con los desaguizados de la clase política, con el dilentantismo culturoso y con la explotacion social. Y lo que más nos preocupa en esta entrada, es por qué  las emisiones radiales  son siempre tan proclive a estigmatizar y perseguir al que va a trabajar en una moto barata, al que escribe un grafitti, al joven, a la mujer, al distinto, al pobre.



Los "controles" solo para los pobres.

El locutor con gorra

Si prestamos atención a la estética radial se puede entender mejor esto que decimos; los seis programasde “interes general” de nuestras efeemes, le brindan su horario central - no más allá de pasada media hora de que todos iniciaran sus programas a las ocho de la mañana, cuando políticos, funcionarios y comerciantes llegan a sus “trabajos” - , al informe locutado directamente por un oficial de policia.

La radio se viste de azul.

El informante, casi siempre comisario, usando una exasperante mixtura entre lo coloquial y la jerga policial – después de explicarnos de que “cuadro es hincha” o si jugó a las bochas con el periodista con el que dialoga, nos atormenta con sus acostumbrados “femenino” “un masculino” “merodeo”“procedimiento”  - explica con minuciocidad burocrática todas las mañanas, frente a las pasmadas instituciones políticas locales, que se detuvo a varios “menores” por merodeo, a “menores” que miraban “sospechosamente una casa”, jóvenes  que se vehiculizaban en motitos y no llevaban consigo “los papeles” o por “conducción peligrosa”, o jóvenes por tomar cerveza en la plaza del barrio, o a otro grupos por “averiguación de antecedentes”, o  nos cuenta que detuvieron a “desconocidos” que se movilizaban en bicicletas.
Cuando dicho informante tiene que sintetizar la “acción” de un fin de semana largo, los“infractores“ detenidos superan holgadamente las cuatro decenas: siempre jóvenes , negros y de barrios pobres.
Dos cosas para aclarar por las dudas: primera, los sectores acomodados manejan a todo vapor porque estan apurados, los pobres lo hacen en conducción peligrosa; las familias de renombre pasean, los pobres merodean; que un pobre mire una casa es porque la quiere robar, si otro bien vestido la mira a la casa es porque la quiere comprar; un señor respetable puede emborracharse en un bar a la moda cortando el tránsito petonal de la calle principal, un pobre no puede tomar una cerveza en la plaza de su barrio. La otra cuestión es que - como lo aclaran cuando ocurre – casi nunca esas detenciones dan resultado “positivo”, nunca dan con un delincuente, a los que le aplican el rigor es a inocentes, como deciamos: a jóvenes, negros y de barrios pobres.

Control Social y Discurso del Miedo

Por supuesto nosotros no abrevamos en filosofias biblicas de manera que no creemos que en esta cuestión hay malos de por si, lo que le da fundamento a esta práctica opresiva, es una cuestión cultural de fondo, no es solo un movimiento de la policia, es sobre todo, una forma de discriminación social, de estigmatización que sirve de cobertura ideologica al control de masas cada vez mas grandes de jóvenes excluidos del sistema solo invitados a acceder a los bordes del mismo.
Acá, como en Nueva York, Caracas, Río de Janeiro, Córdoba o el Gran Buenos Aires, el discurso de la inseguridad tiene alto rating, sin embargo, la ciudad de Río Tercero tiene índices de seguridad incomparables a esas urbes, el índice de homicidios este año en nuestra ciudad (por el 2011) es de 0,5 por cien mil habitantes, 30 veces menos que en cualquier de los casos antes mencionados y para colmo la única victima fue una mujer producto de la violencia de género, aspecto ignorado o directamente destratado en estas prédicas.
Sobre la inseguridad no hay estudios que hayan acabado con la cuestión, en cambio hay mucha ideología y sentido común, por ejemplo los que estan a favor del famoso código de faltas provincial nunca han probado que esa normativa haya bajado o "prevenido" en lo más mínimo el delito, y segun datos comparativos, diriamos todo lo contrario.
Al respecto lo que tiene vigencia son solo medidas en el sentido de una solo tipo de inseguridad: la vinculada a la propiedad. Permaneciendo invisibilizadas otras más graves, como ser la inseguridad de género.
En fin, creemos, que hay medidas que más que atacar el problema, garantizan la reproducción de un sistema de control social, que nunca logrará que la “inseguridad” amaine sino todo lo contrario ya que es intrínseco a si mismo y le interesa bien poco la inseguridad de las mayorias y en sentido verdadero del término.

Qué es el Código de Faltas de la Provincia de Córdoba

En el programa dialogamos con Lucas Crisafulli para saber qué es el Cóodigo de Faltas Provincial, Lucas es un especialista en el tema, es abogado, investigador  asistente y Maestrando en Antropología por la Universidad Nacional de Córdoba.  Y en estos días ha presentado en la Feria del Libro de Córdoba, “¡¿Cuánta Falta?!  Código de Faltas, Control Social y Derechos Humanos." en caracter de coordinador y coautor de de dicha obra. Los invito a escuchar el audio.




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