Descanso...

Un momento de silencio. Un instante de descanso. La necesidad fisiológica de sentarse y volver a juntar fuerzas precisas para encontrar, nuevamente, ese empuje que nos lleve a hablar, criticar y revindicar a Río Tercero nos pasa factura. El capitalismo nos quita energías. Alguna gambeta temporal se la dedicamos a la familia y seres queridos y amados. Y como todo lo bueno en la vida tiene un precio abusivo, el amor que le prodigamos a nuestro programa, nos descuenta un tiempo, perdido si se mira del lado económico, pero disfrutado anímicamente. El realizar una actividad con nulos réditos monetarios, solo para ser feliz o simplemente para ansiar la llegada de cada sábado a la tarde, nos arranca de nuestras familias, de nuestras siestas, de nuestros descansos, de nuestras obligaciones. Sin embargo el regreso es obligatorio. Por eso vamos a volver. Zombis resucitados. Con más fuerza que nunca. Con la música en contramano a la moda. Con todas las tildes en lo bueno y en lo malo de todos nosotros. Y sobre todas las cosas, reflexionando. Buscado el significado de la vida, el sentido de nuestro espíritu, removiendo los escombros del camino de nuestras vidas. Escalando las montañas de la ignorancia y alumbrando los cerebros apagados o mal iluminados. Necesitamos a cada oreja que nos sigue cada sábado. Te necesitamos a vos que lees estas palabras, porque son dedicadas a vos. Por vos nos tomamos nuestro tiempo para escribir las frases que llegan a tus ojos. Te pedimos que nunca dejes de ser vos mismo. Hagas lo que hagas. Tal vez esa sea la respuesta a algunas preguntas filosóficas. Nosotros nos tomamos un descanso. Te prometemos que vamos a volver. No te pedimos que nos esperes. Pero mientras tanto regálanos un momentito para leer este mensaje y estas expresiones de alegrías humildes, solo para saber que vale la pena ser lo suficientemente noble para conseguir la felicidad a cambio de “nada”…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Contaminación Ambiental en Río Tercero, los repetidos "escapes" químicos

El accidente lógico

El Feminicidio también en Río Tercero