Río Ctalamochita: Esa molesta pregunta...

Que molesta pregunta es esa de “¿Qué será del futuro del Río Ctalamochita?”. Esta mañana amaneció Río Tercero con un día maravilloso, perfecto (o casi) y algo caluroso. Hasta es un placer disfrutar la brisa de la primavera en la piel. Pero el cielo se oscurece cuando pasamos por el Ctalamochita. El aroma a cloro (y vaya a saber a que sustancia más) invade nuestras fosas nasales y se agarra de nuestros sentidos como una garrapata y nos frunce el rostro. La belleza de los árboles bailar el vals con el viento se contrasta con el verdoso del agua. El Río que no solo es NUESTRO, sino que es (era) una poderosa fuente de vida, entabla una discusión con las tuberías de las fábricas químicas y petroquímicas que lo apuñalan día a día en una sucesión de amaneceres tornasolados y maquillados de desechos tóxicos y (también) civiles. Hoy no hay el famoso pedido de conciencia, porque si bien nosotros también aportamos a vestirlo de mugre, también hay instalada una madre industrial que le da la teta a cientos de familias, a costa del mas pesado de todos los vagones, el de la incautación de nuestro futuro. Sabemos bien que el río esta muerto. Aun así no es el tema de conversación. No hay marchas por este crimen. No hay reclamos. No hay quejas. Las viejas no se escandalizan. Y las autoridades miran a otro lado silbando. La vida en Él es imposible en su caldo turbio. Y tal vez dentro de poco lo sea acercarse. Esto es una noticia nueva? A lo mejor es mas importante seguir mas de cerca lo que sucede en los programas televisivos que nos DISTRAEN. Duele no tener una explicación de este crimen impune que hace desde unos años nuestro gracioso TRIBUNA anuncia de NO estar contaminado el río (http://www.tribunadigital.com.ar/v3/?p=nota&id=12611). Lo transparente ahora esta polarizado. Los pescadores migraron resignados hacia más cerca de la presa Piedras Moras, gambeteando la molesta pregunta de “¿Por qué?”. Duele estar sentado acá sin saber que escribir, sin saber como darle forma a la impotencia. Duele saber que estas palabras no serán leídas con provecho, mientras a unos escasos kilómetros las cloacas urbanas y químicas seguirán defecando sobre la vida en pos de la billetera de unos pocos. El amor a la columna vertebral que nos regaló el nombre de nuestro pueblo falleció. No hoy. No ayer. Murió el día que la parca industrial guillotinó nuestro futuro. Todavía los chicos se bañan en sus aguas. No ven la espuma. No huelen el cloro ni el fenol. La inocencia de ellos no es mayor a nuestra desidia. La vida CONTINUA. La de nuestros hijos y su futuro también. Tener (si me permiten la exageración) el Citarum en nuestro jardín no es cuestión siglos…

El cauce del Ctalamochita no para. Nosotros tampoco. La respuesta a esa molesta pregunta es obvia…


(Para ver bien la "espuma" hacer click sobre las fotos)

Comentarios

Osbaldo Potente ha dicho que…
Lo bueno de las preguntas es que el tiempo se transforma en un aliado, siempre se puede intentar la construcción de una respuesta. Y quizás, quien dice (si nosotros lo sostenemos), la memoria de inernet, permita a muchos dar cuenta de esta respuesta que sera colectiva o no será.
Muy buen post Vamp.
Anónimo ha dicho que…
estuve a dos km de villa ascasubi y la espuma se veia, y cuando baja el cauce queda todo blanco, piedras, barro, etc y mojarras muertas segun me dijo un viejito del lugar....cristian primo, tambien el lunes estuve en piedras moras y sin ningun tipo de necesidad se abrieron las compuertas ¿sera para que la correntada se lleve en la noche las pruebas de la contaminacion de matanor? cristian primo

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